sábado, 12 de junio de 2010


Eres tú o es la niebla. Es esa inmensa cantidad de aristas que se confabulan para complejizarlo todo. No hay entrada ni salida. No existen caminos delimitados, incluso se borró la ruta alternativa.

Sin embargo, la de las manos azuladas seguirá esperando.

jueves, 3 de junio de 2010

Mi Rosario

Rosario sabía que estar con ella no era cosa fácil. Vivió siempre rodeada de muertos, a raíz de lo cual no podía confiar en nadie. - Tras la mirada de amor de un comienzo, siempre se esconde la bala para darte donde más te duele- le oí decir un día. Y es que ella no era como las demás. Impulsiva, caprichosa y hasta un poco loca, eran los rasgos que la definían. Estar con ella implicaba un riesgo y había que tener las suficientes bolas para querer tomarlo.

Un día le pregunté porqué siempre quería safarse de compromisos que iban más allá de lo amistoso, porqué si a veces parecía que anhelaba tanto tener amor en su vida, lo rehuía como a la peste.
- De mí no se ríe ningún hijueputa - contestó.
- Es que entonces no te has enamorado Rosario - fue lo último que me oyó decir antes de levantarse de la mesa.

sábado, 15 de mayo de 2010

"Siempre he pensado que en el amor no hay parejas, ni triángulos amorosos, sino una fila india donde uno quiere al que tiene delante, y éste a su vez al que tiene delante de sí y así sucesivamente, y el que está detrás me quiere a mí y a ése lo quiere el que le sigue en la fila y así sucesivamente, pero siempre queriendo a quien nos da la espalda. Y al último de la fila no lo quiere nadie"


De Rosario Tijeras, Jorge Franco.

lunes, 12 de abril de 2010

Por una vez

Creo que justo ahora, debería hacer lo que siempre hago: salir corriendo. Es que por más que intento pensar las cosas racionalmente, de alguna manera u otra todo termina trastocado.
Suelo imponerme a mí misma ciertas restricciones que me ayudan a mantener los pies en la tierra, y al mismo tiempo contribuyen a mi autodefensa. ¿Defenderme de qué? de lo que poco a poco comienzo a sentir por él.
Sería perfecto que todos esos preceptos autoimpuestos funcionaran efectivamente, pero basta con verte para que todo se vaya a la mierda. Porque cuando te veo ya no tengo miedo de ser yo, y se me olvida todo lo que había planeado.
En estas circunstancias yo debería salir corriendo, sin embargo, aunque no tenga idea de lo que pasa por tu cabeza o de si hay algo de sentimiento correspondido, no quiero escaparme.
Quizás sea el momento exacto para dejar de cuestionarme y vivir y sentir lo que el destino tenga deparado para mí.

sábado, 3 de abril de 2010


"Acrobacia en verde fuego desde el día en que te vi"

-Manuel García-

lunes, 8 de marzo de 2010

Only Time


Me gustaría que la gente regalase flores más a menudo. Hoy mientras caminaba por la calle vi a un hombre con un ramo de flores entre sus manos. Alcancé a vislumbrar una pequeña tarjetita, y una gran sonrisa en su rostro. Yo nunca he recibido flores así que no sé como se siente, pero supongo que debe ser lindo.Creo que algún día alguien, casi por casualidad, tocará mi puerta con un ramo de lirios.
También me gustaría que la gente dejara de ser una mierda. La única conclusión que puedo sacar con respecto al mundo es que todos mienten, y que Gregory House finalmente tenía razón (sí, aunque sea un personaje de ficción).
Por último me gustaría que esta reflexión tuviese algún sentido, algo que ensamblara los dos párrafos anteriores, pero no sé si pueda hacerlo ahora... quizás no pueda nunca.
La vida debería ser más simple... algo así como un Dulce Noviembre, sólo que con un final menos trágico.

miércoles, 24 de febrero de 2010

It's just a dream



Han transcurrido casi 365 días desde que te fuiste para siempre. Nunca entendí ciertas cosas y tampoco pretendo hacerlo ahora, ya no valdría la pena.
365 días y aún no logro explicarme por qué mi subconsciente te sigue evocando. Y es que apareces de repente, paseándote a tu antojo por mis parajes creados, pintando (como antes) con colores maravillosos un lienzo que con el tiempo he vuelto a reconstruir.
En la cruel y desgarradora imagen inventada me miras, me tomas la mano y al caminar me sonríes pero de pronto te alejas, y vuelvo a sentir lo de aquel día, como si te perdiera de nuevo, como si te perdiera mil veces.

Definitivamente mi subconsciente y yo somos demasiado irracionales.