miércoles, 25 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
El fracaso amoroso
Existen ciertas personas con las que definitivamente el amor no es compatible, y yo soy una de ellas. No sé si soy yo la que tiene un ojo terrible para elegir a la gente con la cual me involucro, o en realidad la maldición que la gitana me escupió en la cara en una banca cerca del Santa Lucía surtió efecto. Si estamos de acuerdo en algo es que la segunda tiene mucha más posibilidad de ser que la primera.
Tengo que considerar además las características de la mujer en cuestión, o sea yo. Soy un merengue (sí, de esos bien dulces). Pareciese que mientras más complaciente es uno menos te quieren, así que la solución es simple: convertirme en una CABRONA con mayúscula o renunciar rotundamente a ese tipo de cosas. De todas maneras ese tú y yo, y los poemas de Benedetti que nunca regalé, saben a fracaso desde el momento en que se gestan en mi mente.
sábado, 17 de julio de 2010
Pez - Electrodomésticos
Las tenidas de la tristeza
Y responder
A la vista de la maldita sed, sed, sed
La sonrisa de las benditas hijas fieras de tu dios.
Siento que te siento lejos, lejos, lejos
Siento que te siento dentro, dentro, dentro.
Un pez
A la orilla de la mar fina
Vente a ver.
Un pez
A la espera de una sonrisa
De tu pobre corazón de corazón.
Siento que te siento lejos, lejos, lejos
Siento que te siento dentro, dentro, dentro.
Quisiera ver, ver, ver
Las tenidas de la grandeza
Y responder
A la cita de la bendita sed, sed, sed
La esperanza de las mañanas
Hijas sueltas del calor.
Siento que te siento lejos, lejos, lejos
Siento que te siento dentro, dentro, dentro.
sábado, 19 de junio de 2010
sábado, 12 de junio de 2010
jueves, 3 de junio de 2010
Mi Rosario
Un día le pregunté porqué siempre quería safarse de compromisos que iban más allá de lo amistoso, porqué si a veces parecía que anhelaba tanto tener amor en su vida, lo rehuía como a la peste.
- De mí no se ríe ningún hijueputa - contestó.
- Es que entonces no te has enamorado Rosario - fue lo último que me oyó decir antes de levantarse de la mesa.



