miércoles, 24 de febrero de 2010

It's just a dream



Han transcurrido casi 365 días desde que te fuiste para siempre. Nunca entendí ciertas cosas y tampoco pretendo hacerlo ahora, ya no valdría la pena.
365 días y aún no logro explicarme por qué mi subconsciente te sigue evocando. Y es que apareces de repente, paseándote a tu antojo por mis parajes creados, pintando (como antes) con colores maravillosos un lienzo que con el tiempo he vuelto a reconstruir.
En la cruel y desgarradora imagen inventada me miras, me tomas la mano y al caminar me sonríes pero de pronto te alejas, y vuelvo a sentir lo de aquel día, como si te perdiera de nuevo, como si te perdiera mil veces.

Definitivamente mi subconsciente y yo somos demasiado irracionales.

martes, 5 de enero de 2010

La vida nueva


A veces es bueno cambiar un poco. Mi cambio no es drástico ni radical, sino que se asocia más a una sensibilidad que hace meses experimento, una nueva manera de ver el mundo y de vivir, algo así como disfrutar cada momento como si fuera el último.
Es extraño mirarse y descubrir que pese a todo eres feliz, y que mágicamente has adquirido una paz interior que te llena por completo. Me gusta esto de estar en armonía con el mundo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Muerte simbólica

Yo no sabía que la muerte simbólica era tan compleja. La decisión de aniquilar a alguien de tu vida es en primer lugar, la asimilación de todos los factores que conllevan a tomar tan drástica determinación, y al mismo tiempo la aceptación de ese quiebre como algo definitivo. Es, en segundo lugar, el intento por borrar (al menos momentáneamente) todas las imágenes de tiempos mejores, esas que vuelven como flashbacks, y que sin duda contribuyen a destruir un poco tu anhelo de muerte.
Por último, es la devastación de una parte de ti. De alguna manera con su muerte, tú también te mueres, te vuelves un suicida consciente, asesinas emociones y recuerdos, fotografías que nunca más volverán a repetirse. Tras eso, te vuelcas en un mundo interior donde el cuestionamiento constante se convierte en la cruz que debes cargar, te preguntas si hiciste lo correcto, si acaso no fue demasiado cruel de tu parte.
Luego rebobinas la película: esto no se trata de crueldad, no mataste sin razones. Es en ese preciso instante, donde la rabia y la impotencia emergen con más fuerza que antes, y te ensañas. Ya nada importa... no te da asco la sangre.

martes, 15 de diciembre de 2009

Antídoto




-Lo que pasa es que vos no entendés- y acto seguido me miraste desde tu rincón favorito y te reíste. Te causó gracia que, pese a mi evidente estado de ebriedad, hubiese intentado explicarte el mundo.
Los vapores del vodka y de los cigarros mal apagados nos envolvían en una atmósfera cargada de nostalgia, en donde nuestras personalidades totalmente opuestas podían desplegarse de manera fantástica. A esas alturas de la noche ya no importaba tu afinidad por lo números y la mía por las letras, ni si eras totalmente apolítico y yo llevaba la palabra revolución grabada en el pecho. Ya ni siquiera importaba si me seguirías amando al día siguiente. Estabas seguro de que yo si lo haría. Seguramente fue por eso que reaccionaste tan mal cuando te dije que ya no te quería, y que era sólo la costumbre la que me mantenía con vos. Me gritaste hasta caer rendido por las copas demás, hasta que la voz se te hizo añicos – Me cansás, me cansás – me decías – Me cansás porque no sabés lo que querés, porque en una horas más volverás llorando y te arrepentirás de lo que acabás de decir.
Él tenía razón. Culparía al vodka, a los cigarrillos, a la nostalgia, al paso inconmensurable de los años…Confundiste al poeta uruguayo con el argentino, y esa era razón suficiente para odiarte. Pero ahora vení y olvidáte de todo que vos tampoco me querés, que también estás conmigo por costumbre, que me odiás por ser un cero a la izquierda con los números. Vos y yo estamos destinados a adormecernos en tu lecho entre alcohol y llanto, y a fingir amor, porque al igual que yo, no tenés nada a que aferrarte, ni sueños, ni esperanzas ni nadie en casa que te espere cuando llegás. Por eso decíme que me amás y me olvido, te olvidás de esta noche, como si no hubiese sido nunca, como si no te hubiese dicho "ya no te quiero".


miércoles, 18 de noviembre de 2009

"Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia"



El amor pone estúpida a la gente. La vuelve ciega, sorda y muda.
Les hace poner las manos al fuego con la inocente y ferviente esperanza de que no se van a quemar, y lamentablemente, basta con que miremos nuestras propias manos para enterarnos de que es una farsa. Todo el mundo tiene cicatrices.
Hoy no hablo por mí. Gracias a los espíritus cósmicos yo me encuentro lejos de toda esa cursilería (un millón de disculpas a la gente enamorada, mi visión de mundo en comparación a la suya puede que esté un poco distorsionada)
Llámeme pesimista si quiere, pero es que resulta que ya no creo en los corazones, ni en las flores ni tampoco en las palabras susurradas al oído, como decía la Pizarnik, "las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia"

sábado, 14 de noviembre de 2009

XIII



El abismo
La fragmentación del sujeto
El desdoblamiento y al mismo tiempo la multiplicidad
Todo se deshace y se refleja en esas otras
Otras formas, otros rostros
Sólo piensa en tí como el tiempo que se ha ido
¿Podrías hacer juego con sus mariposas y amapolas?

Pintor de puestas de sol,
me gusta cuando caen estrellas
y te miro a lo lejos

Yo el barco triste que pasa,
Tú, la inmensidad noche




domingo, 8 de noviembre de 2009



Te quería con atardeceres, cristales y manos de escritora.

Solía pensarte como "esa voz en que cae la eternidad"
como la otra parte del dibujo que alguna vez planeé grabar en mi pecho.
Sin embargo todo se diluye con el tiempo y yo con ello.

De mis palabras para él quedan muy pocas:
Sobreviven apenas un arcoiris y una estrella.
Se niegan rotundamente a dejarse morir.